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Consejos para ampliar tu rango emocional viendo cine independiente.

Antes que nada tienes que asumir que es necesario incrementar la capacidad de riesgo. Hay que arriesgarse a buscar más allá de las carteleras, de los algoritmos y de los menús que nos ponen enfrente. Las carteleras convencionales de cine y series están dictando qué ver. Están induciendo, dejando de lado nuestra capacidad para arriesgar y decidir qué ver.


También es importante reconocer que se creó un canon narrativo en el cine a lo largo del siglo XX. Una manera de contar las películas que parece que es la única. Hollywood depuró su forma de contar y hacer películas por una necesidad industrial de controlar los procesos, desde qué temas contar hasta cómo hacerlas llegar al espectador.


Esto estandarizó todos los procesos, incluso los creativos y todo lo que no se parece a ese canon nos parece un poco raro porque la tv nos acostumbró a esas formas. Estamos tan acostumbrados en occidente a una manera de ver películas que lo que se sale de ese canon o de esa forma estandarizada nos parece poco familiar y lo rechazamos. Lento, decimos o aburrido. Cuando justo debemos explorar diferentes formas de contar las películas y diferentes temas. Arriesgarnos más.


El cine comercial de los grandes estudios invierte mucho más dinero en marketing y publicidad que en la propia producción del filme. Por eso los grandes estrenos tienen la capacidad de pagar anuncios espectaculares al mismo tiempo en varios países. Puedes ver el mismo anuncio espectacular en Nueva York, Bombay o la Ciudad de México. Nos están bombardeando con mucha publicidad para que se vea al mismo tiempo en todo el mundo en los primeros fines de semana la misma película.


Las grandes campañas globales generan mucha expectativa mediática con los programas de espectáculos para estar en la conversación diaria y hacernos sentir que si no la vemos inmediatamente ya estamos fuera de moda. No hay que irse con la finta y hay que investigar un poco más a fondo las opciones de las carteleras.


También hay campañas digitales para que el algoritmo esté mostrando en todas las redes la fecha del siguiente gran estreno de la temporada o los estrenos del mes siguiente.


Hay que rascarle un poco más a la información y familiarizarse con las carteleras alternativas, con las carteleras culturales, con las ofertas distintas y arriesgarse a visitarlas varias veces para quitarse la duda y los prejuicios.


Sí, tal vez, vas a ver propuestas lentas, aburridas y pretenciosas. Pero asumiendo el riesgo, cuando una de esas opciones no sea así y te llegue a sorprender y a gustar de sobremanera, conocerás el riesgo emocional que conlleva salir de la zona de confort. Salir del cine cómodo en el que ya sabes lo que va a pasar todo el tiempo.

Asumiendo el riesgo y multiplicando las visitas a las carteleras alternativas encontrarás joyas que se quedarán grabadas en el alma para toda la vida.


Las emociones profundas y la búsqueda de ideas desafiantes no están reñidas con el entretenimiento, no necesariamente. Pero hay que hacer un pequeño esfuerzo y evitar resignarse con el puesto de películas piratas afuera del Oxxo o con lo que satura el menú de Netflix y con los estrenos comerciales. Hay más, mucho más.


Ya que asumiste el riesgo, experimenta. Si ya alimentaste tu curiosidad y te atreviste a ver más allá del marketing, repítelo varias veces. Porque a la primera no vas a romper los prejuicios, al contrario, los puedes reforzar y eso no va a servir mucho para pasarla bien con la búsqueda.


Al final verás que un cine más comprometido con el espectador no busca complacerlo de manera fácil, busca enriquecerlo con emociones más cercanas a la realidad. Más cercanas a los estados de ánimo que vive una persona de carne y hueso e incluso llevarlos más allá de sus propias emociones. Desafiarlos con emociones complejas.


El cine cumple una función fundamental al hacernos sentir sensaciones en una zona segura: nuestra butaca o asiento frente a la pantalla. Desde ahí se pueden experimentar una variedad de emociones que no tienes porque vivirlas en tu vida real pero al sentirlas y reconocerlas en un lugar seguro, te puede ayudar a saber qué hacer cuando te encuentres en una situación similar o parecida.


Dependerá mucho del interés que tengas en hacer consciente tu mundo interior e identificar emociones y sensaciones.


Porque el simple hecho de reconocer esa emoción y hacerla consciente te preparará mejor para vivirla, si se da el caso. Hay que sentirla y dejar que fluya. Ya no te agarró por sorpresa y te descolocó totalmente. Ya la habías sentido frente a una pantalla, pasándole a personajes de ficción. Pero tienes que arriesgarte a sentir más a través de la pantalla. Más y con más variedad. Para que conozcas mejor tu propio rango emocional.


El consumo de cine es como el consumo de comida pero para el alma y el espíritu. Si consumes comida chatarra, te enfermas o disminuye tu salud física. Si comes sano y rico tienes más posibilidades de una mejor calidad de vida.


Atrévete a experimentar y a hacerlo de manera continua aunque en los primeros intentos se confirmen los prejuicios que te han hecho creer que algo distinto es raro, lento o aburrido.


O si lo que más disfrutas es comer palomitas en el cine, lo puedes seguir disfrutando con otros contenidos. Es válido todo.


Ya que por fin estás frente a un contenido menos convencional, abre tu mente y espíritu. Respira profundo, relájate, mantén una actitud receptiva. No dejes que los prejuicios de la mente te dominen. Romper hábitos negativos o prejuiciosos es complicado y por lo mismo tiene que haber un esfuerzo por mantenerse abierto.


Ante todo, se accesible a lo que la pantalla te muestra, aún a pesar de situaciones con las que no te sientas cómodo. Sin forzar, claro está. Porque forzar, causará el efecto contrario si algo no te hace sentir receptivo, no te ayudará y tienes que ser muy sincero contigo mismo o misma. Déjate llevar por lo que te propone la pantalla. Disfrútalo atentamente.


Esa actitud receptiva ayudará a fluir y dejarse tocar. Va a dejar que las emociones se conecten con las situaciones en pantalla y se logre cierta identificación emocional, aunque sean personajes muy distintos de tu contexto o las situaciones sean aparentemente lejanas a tu propia realidad.


Una vez abierto y receptivo sólo hay que fluir hasta el final y disfrutarlo. Estar en disposición de detectar nuevas sensaciones y emociones, estar consciente de sentirlas y gozarlas al mismo tiempo. Incluso si las situaciones de los personajes parecen no ser tan agradables. Las neuronas espejo de tu cerebro automáticamente te colocarán en las situaciones y sensaciones que viven esos personajes, sólo déjate llevar fluidamente e intenta registrarlo sin racionalizarlo.


Una vez que te permites fluir en las situaciones junto a los personajes, tienes que estar atento a lo que va pasando en tu mundo interior en términos de sensaciones, sentimientos y emociones. Incluso si las sensaciones son de aburrimiento o indiferencia o si no encuentras nada para identificarte con lo que pasa en pantalla hay sensaciones. Date cuenta de lo que sientes.


Si tienes reacciones en tu interior sé sincero con ellas y evita pre-juzgarlas o esconderlas de ti mismo. Simplemente intenta sentirlas e identificarlas. ¿Son sensaciones placenteras, son incómodas, negativas o estimulantes? Sólo siente y date cuenta que las estás sintiendo. Hay que identificar si las has experimentado alguna vez o si son nuevas.


Después de sentirlas durante la película busca un momento para identificarlas en retrospectiva e intentar nombrarlas. Darles un adjetivo que intente precisarlas de alguna manera, para que las distingas y guardes en tu interior. Y nada más. Guárdalas como si fuera una caja fuerte y déjalas libres en tu consciencia. Tu memoria sensorial las va a guardar y si te vuelves a topar con ellas en la vida o en la ficción las vas a reconocer más rápido y aprenderás a vivirlas de una manera fluida por el simple hecho de conocerlas y reconocerlas nuevamente de manera consciente. Construye un vocabulario emocional y velo enriqueciendo con cada nueva película.


Una vez que vives la experiencia completa date el tiempo y espacio de silencio para percibirlas antes de comentarlas o de reaccionar intelectualmente. Antes que salga la típica pregunta ¿Qué te pareció? ¿te gusto?


Repetir la experiencia conscientemente te hará conocerte mejor, ayudará a mejorar tu relación contigo mismo al ser consciente de la expansión de tus sensaciones y en consecuencia, también, a identificar mejor los estados de ánimo en las personas que te rodean.


No tienes que preocuparte por qué hacer ante nuevas emociones, la conciencia y la intuición van a reaccionar por ti. Si entrenas el ser consciente de las emociones propias y ajenas irás mejorando poco a poco tu inteligencia emocional. Las vas a identificar y evitarás reaccionar impulsivamente. Entrénate con la ficción cinematográfica.


De preferencia, también, visita museos, galerías, festivales, teatros, conciertos hasta que se haga tan cotidiano consumir arte y cultura como ir a los tacos, al pozole, al centro comercial, al cafecito o a la peda, para que sea parte de tu rutina y lo vivas de manera espontánea y cotidiana.

In the mood for love. Hong Kong, 2000. Dir. Wong Kar Wai.

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