Los tragos y el comportamiento adictivo.

Para que beber alcohol sea benéfico para la salud tiene que hacerse de manera responsable y consciente. La ingesta moderada de tragos es benéfica para la salud. Pero sólo si se hace de manera MUY responsable.


Beber puede mejorar el rendimiento en el trabajo, beber responsablemente trae mayor rapidez, agilidad mental y cierta astucia, mejora mucho el estado de ánimo, entre otros beneficios como la prevención de enfermedades cardiovasculares. También ayuda a aligerar estados de ansiedad y estrés, entre otros. Sí hay razones positivas para echar el trago y con justa razón. Muchos de estos beneficios están ampliamente documentados por la medicina actual. Pero la clave siempre es y será la moderación y parece que al mismo tiempo es el verdadero reto.


Beber, continuamente o casi todo el tiempo se usa como fuga de la realidad o como una medicina para controlar la ansiedad y el estrés y en la medida que uno se habitúa a su ingesta sin moderación, se incrementan los niveles de consumo para mantener ese primer estado de cierta felicidad y relajación. Pero muy rápido se va incrementando el consumo y deja de ser responsable para empezar a repercutir negativamente en el comportamiento, la salud y la personalidad del individuo.


Una vez más es un asunto de consciencia individual. Lamentablemente muchas marcas de alcohol también actúan de manera irresponsable y usan estrategias engañosas para que las personas consuman compulsivamente su producto. Las cifras de accidentes relacionados con el abuso del alcohol son escandalosas en las grandes ciudades y en los centros turísticos. Las historias trágicas relacionadas con el abuso del trago también están al día, todos hemos vivido alguna de cerca. Y tienen que ver con una falta de conciencia en sí mismo y en el otro y en una irresponsabilidad en las maneras de consumir y beber.


Una sociedad estresante y estresada favorece los comportamientos adictivos. El sistema capitalista corporativo global lo sabe y fomenta el consumo adictivo. Fomenta los estados adictivos que conllevan al abuso. Nos ven como consumidores adictos y lo explotan. Te vuelven adicto a las redes sociales por ansiedad, te tienes que volver adicto a la serie de moda en Netflix o en Amazon, te tienes que volver adicto a la app o al dispositivo del momento. Cada nueva adicción va sustituyendo a la anterior y se vuelven complementarias una a otra.


Las cálculos para atacar al cerebro adictivo del ser humano para cada producto o servicio “innovador” son cada vez más precisos y masivos. Nos quieren adictos a todo, hasta al amor y a las relaciones codependientes. Alimentan nuestras ansiedades para vendernos la cura momentánea. Nos quieren adictos a todo, sobre todo a las drogas legales e ilegales porque son el producto de mayor rentabilidad en el mercado global.


El reto está en cada individuo, en hacerse consciente de sus propios hábitos y dominarlos para seguir disfrutando lo lúdico, lo estimulante, lo inspirador y lo placentero, antes que nos domine permanentemente la compulsión adictiva de consumirlo todo sin conciencia ni claridad ni sentido.


¡Salud!


El Dude y su ruso blanco, cheers.


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