Lucky.

Muerte por envejecimiento.


Algunos filósofos como Henri Bergson creen que la mejor manera de exponer temas profundos es a través de la metáfora. A través de la literatura. A través de la ficción.


Y hay creadores que lo hacen sin darse cuenta. O sin que sea aparentemente su intención directa. Presentan temas complejos en el marco de una ficción y lo hacen digerible y disfrutable.


El tema de la propia muerte o de la muerte de cada uno de nosotros vista por uno mismo no es un tema sencillo de abordar y en la película Lucky dirigida por John Carroll Lynch se aborda de una manera muy interesante, incluso con una sonrisa.


Temas cruciales de reflexión sobre la vida y la muerte se enmarcan en medio de una aparente vida monótona. Pero lo monótono es sólo la primera capa porque mostrar de una manera tan directa la reflexión en primera persona de muerte por envejecimiento termina resultando ―por increíble que parezca― agradable.


En un tono ligero vemos las aventuras domésticas y pueblerinas de un personaje de noventa años de edad apodado Lucky. Un solitario veterano de la marina que repite su rutina una y otra vez hasta que un golpe por desmayo le recuerda su propia mortalidad. Un viejo Lucky que nos recuerda al protagonista de la película París-Texas.


En su camino se cruza con personajes cotidianos de su día a día quienes indirectamente influyen en la reflexión acerca del tema crucial del envejecimiento.


Un cine sincero, sin pretensiones y con el ánimo de reflexionar acerca de la vida y la muerte pasando un buen momento con personajes interesantes, sencillos y carismáticos.


Como dato curiosos, actúa David Lynch.


Estrenamos streaming de renta por título en la página de www.elcinebar.com inauguramos con Lucky. Con tequila en mano sabe mejor.

Harry Dean Stanton en Lucky.


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