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Nos gustan mucho las películas de Sofía Coppola, pero no todas.

Sofía Coppola nació y creció en el Hollywood de los años setenta. Un Hollywood en pleno apogeo gracias a los Scorsese, los Kubrick, los Spilberg, los Lucas y los Coppola del momento. Un Hollywood lleno de riesgo que no necesariamente dimensionaba el tamaño de su importancia dada la pugna permanente con los dueños de los estudios y del dinero.


En medio de un ambiente de privilegios y glamour creció Sofía Coppola. En una California opulenta. Hija del monstruo cinematográfico que en los setenta hizo las dos primeras partes de El Padrino y Apocalypse Now. Obras cumbres de Hollywood que catapultaron a Francis Ford a la estratósfera de los genios cinematográficos. En ese contexto crecía la niña Sofía.


Al mismo tiempo que le otorgó a Sofía C. los privilegios de crecer en medio del ajo cinematográfico, parece ser que también le intimidó y sembró ciertas consecuencias dado que no hallaba bien a bien qué hacer con su vida mientras iba creciendo. Intentó el modelaje, el baile y la actuación, hasta que se armó de valor y junto a su hermano hicieron lo que habían vivido desde siempre: escribir, producir y dirigir películas. Al parecer no fue un salto fácil, sobre todo después de las duras críticas a la Sofía Coppola actriz en el papel de hija de Michael Corleone en la tercera parte del Padrino en los tempranos noventa.


En 1999 y una vez armada de valor y después de realizar videoclips, comerciales y el cortometraje Lick the Star se lanza con la casa productora de la familia: American Zoetrope a debutar. Adapta, dirige y produce Las Vírgenes Suicidas, basada en la novela de Jeffrey Eugenides de 1993.


Un debut cinematográfico muy bien recibido donde ya se notan los temas recurrentes de sus siguientes películas: el mundo femenino, el tedio de la vida privilegiada, la música indie, la soledad, etc.


Sofía Coppola no niega la cruz de su parroquia y no se complica la vida en hablar de cosas que no conoce o que son lejanas a su realidad. Al contrario, logra plasmar en general y con cierta sinceridad los conflictos de la clase acomodada o con cierta holgura social a la que conoce bien. Y lo puede hacer con elegancia y humor. Evita mucho los discursos grandilocuentes o elaborados en sus películas para presentar situaciones sentimentales más cotidianas y cercanas a la vida común.


Los temas del amor, la soledad, el desamor, la pareja y la familia están presentes en todas sus películas.


Parece que esa niña solitaria en un mundo acomodado del Hollywood de los setenta y sin alguna aspiración concreta, es quien protagoniza todas sus películas. Un retrato claramente femenino y elegante es lo que distingue su estética personal.


Después de la tragedia familiar de Las Vírgenes Suicidas vino su notable éxito Lost in Translation. Un retrato desenfadado y melancólico de una joven pareja creativa en un contexto distinto al suyo y en medio de una crisis de pareja de recién casados con una pequeña aventura amistosa que rompe ese tedio.


El festival de cine de Cannes ha consentido a Sofía Coppola arropando sus estrenos, dándole una vitrina importante para el arranque de la promoción de sus películas.


Ya encumbrada gracias a Lost in Translation pensó, seguramente, que hiciera lo que hiciera el mundo la iba a amar, se confió. Parece que con esa actitud hizo su versión de Maria Antonieta para enfatizar aún más su gusto por lo estilizado y ampliar su retrato respecto al tedio y al aburrimiento del privilegio, logrando aburrir a la mayor parte de la audiencia y siendo criticada y despreciada por algunos de los mismos rasgos que planteaba su personaje principal: una mujer frívola y aburrida.


Todo creador sabe que el cuerpo de una obra completa tiene altas y bajas. Después de la buena recepción de las dos primeras películas y la mala de la tercera, Sofía se tomó un tiempo para reponerse, soltarse y volver al set para retratar algo más cercano a ella, confiando en sí misma y dejando de lado las expectativas creadas. Realizó el retrato de un mundo mucho más cercano a ella: los jóvenes privilegiados de California, de Hollywood específicamente, y sus travesuras The Bling Ring, un mundo pegajoso y feo pero un retrato sincero.


Para contrastar las sensaciones que provocó de The Bling Ring quería hacer algo más optimista y al parecer algo más industrial. Adaptó la novela y el remake El engaño o El Seductor: The Beguiled, una película de época que transcurre en la Guerra Civil de Estados Unidos donde un grupo de mujeres rescatan a un apuesto soldado del bando enemigo y sus consecuentes conflictos con una carga de tensión sexual.


Recientemente estrenó Sofía Coppola On the Rocks para la plataforma de streaming de Apple. Recurre a Bill Murray para darle un toque de elegancia y diversión a la película. Película tratada como menor por la mayoría de comentadores de cine. Incluso algunos periodistas la justifican como una película para la televisión. Puede que sea menor con respecto a las dos primeras películas de Sofía Coppola, quien cargará con esas comparaciones de manera permanente con cada nueva película. Efectivamente parece que la directora se lo tomó con un poco de más ligereza o menos presión para seguir hablando de los “conflictos” de la clase acomodada de las grandes urbes norteamericanas.


Pero en medio de esa aparente ligereza o superficialidad está la búsqueda de un humor contemporáneo y sobre todo parece que aprovechó para “esconder” y hacer un reclamo personal a su señor padre: Francis Ford.


En la ficción la protagonista aprovecha un momento de tensión para reclamarle airadamente a su padre el maltrato que sintió como hija por las infidelidades que cometió y el tremendo dolor que provocó en ella y su madre. El abandono que provocó por escoger antes a su amante que a su familia. Parece que ese diálogo de desahogo lleva dedicatoria. Y ese pequeño momento personal puede ser la razón de ser de toda la película. Su íntima razón de ser.


No es que sea una indiscreción las infidelidades de Francis Ford en pleno apogeo de su carrera, está documentado durante el rodaje de Apocalipsis Ahora las infidelidades a su esposa, filmado por ella misma.


Vale mucho la pena hacer una revisión de las películas de Sofía Coppola de atrás para adelante para dimensionar los gustos y temas de una directora que logró hacer un camino personal después de cargar con el peso del ilustre apellido cinematográfico. Esta revisión puede comenzar con: En las rocas.

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